No programes ventas…

…programa estados de ánimo.

 

Así empieza el capítulo 11 del libro del gran Santiago Rodríguez que se titula «Creatividad en Marketing Directo».

 

Y sigue así…

 

– La palabra “mar” no ahoga a nadie. El concepto que lleva dentro, sí. La palabra pistola no asusta. Pero la imagen que suscita en nuestra imaginación nos hace levantar los brazos y gritar: “Me rindo”. –

 

Espera, espera, que viene lo mejor.

 

– Las personas no actúan por lo que oyen, sino por lo que “ven” en su imaginación cuando lo oyen. –

 

Uf, no sé si acabar el email aquí.

Venga sigo.

 

A ver. Si tu le dices a alguien «me di una hostia el otro día que me duele la pierna y ahora voy cojo», pues lo entiende pero no lo siente.

 

Pero si tu le dices «me di una hostia el otro día que tengo la pierna como si me la hubiesen abierto y estirado los tendones de la rodilla uno a uno y me los hubiesen pegado con cinta adhesiva.»

La cosa cambia.

 

Una te lo dice.

La otra te lo hace sentir.

 

Cuando escribes para vender, hay que hacer lo mismo.

 

Tienes que crear una imagen mental en las cabezas de tus clientes potenciales.

 

Tienes que hacerle sentir.

 

PD. Las palabras no son nada sin un contexto. No describas, haz sentir.

 

Este es un correo como los que reciben los que están en mi lista de suscripción. Si tú también quieres recibirlos, deja tu correo aquí debajo.

Sin comentarios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Pin It on Pinterest

Share This