Lo que aprendí de un cártel de la droga y su contable

Recuerdo un viernes del pasado verano que tuve un día largo. Trabajo, compras, el peque batallando cual gladiador romano. Ya sabes.

 

Y mi cabeza decía:

 

“Explota, explota me expló”

 

El caso es que me apetecía desconectar un poco, así que, después de dormir al fiera le dije a mi mujer que si pedíamos unas pizzas para cenar y nos poníamos un capítulo de una serie de Netflix que se llama Ozark y que teníamos un poco abandonada ya.

 

La verdad es que siempre hago yo las pizzas en casa pero esta vez, ¡uf!, cero ganas.

 

¿Qué me dijo mi mujer?

 

“Pedir no cariño porfa, hazlas tú mejor”

 

Cero ganas.

 

Ninguna.

 

Así que las hice yo.

 

 

Y después, cenita de pizza con una cerveza bien fría, como a mí me gusta, mientras veíamos el capítulo.

 

Ozark es una serie rara.

 

Marty, el protagonista principal, es un contable de familia bien que trabaja blanqueando dinero para un cártel de la droga.

La cosa se pone interesante cuando el compañero de Marty roba dinero del cártel y…

…bueno, no te lo cuento por si quieres verla pero ya te imaginas lo que puede pasar.

 

 

Bueno, yo no trabajo para el cártel (al menos que yo sepa) pero a mis “jefes” intento tenerlos contentos por lo que pueda pasar.

 

Si mis clientes están contentos, todo bien.

 

Mucha gente se empeña en contentar a posibles clientes que no conocen de nada con “ofertas irresistibles” y se olvidan de los ya clientes porque, precisamente, son ya clientes.

 

Y no se dan cuenta que al que tienes que cuidar es a tu ya cliente que para eso es tu cliente y además te puede traer a más clientes.

 

Si tú eres de los que quiere cuidar de tus clientes y que estos te traigan más clientes, tengo algo que lo mismo te interesa.

 

Suscríbete, es gratis. Si te gusta te quedas, si no te gusta te vas.

 

Fácil.

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