Fui famoso

Cuando era pequeño me sucedió algo que me trajo fama pero no dinero.

Y aquí te cuento qué fue y alguna lección que aprendí que bien vale para cualquier negocio.

 

Tenía unos 11 años. Había quedado con mi primo para «irnos por ahí».

Así que nos fuimos por ahí.

 

Andando sin rumbo fijo, de repente se nos ocurrió ir al río de mi ciudad.

El río no tiene apenas caudal. Ni ahora, ni entonces.

Pero ahora, la ladera del río está espectacular. Una gran parte está muy bien cuidada, la gente sale a correr por ahí, hay flores y bastante verde. Zonas de deporte, buenos accesos, en fin, muy bonito todo.

 

Pero cuando yo era pequeño aquello parecía el Bronx. Bueno, una zona marginada dentro del Bronx.

Te podías encontrar algún yonki, jeringuillas tiradas, gente de mal vivir que te podía robar a punta de navaja (sí, otro día te cuento esa historia), y por supuesto, lejos de ser un entorno espectacular, más bien parecía la selva de Costa Rica.

Todo matojos por la ladera que impedían su buen acceso.

 

Total que allá que vamos mi primo y yo con miedo y atrevimiento a partes iguales hacia el río.

Y allí nos plantamos. Nos creíamos que habíamos entrado en las sangrientas calles de Ciudad Juárez.

Una mezcla entre la cañada real y las duras calles de Detroit.

 

Y como éramos muy valientes, decidimos hacer un poco de escalada.

En la ladera, entre sus pendientes pronunciadas llenas de matojos asquerosos y árboles varios, nos dispusimos a subir.

En plan, «no hay huevos».

 

Un par de horas más tarde la policía vino a por mí.

 

Resulta que de valiente nada. Resulta que de atrevido lo justo.

Porque cuando estábamos cruzando la montaña más peligrosa del mundo (no te rías, a mí me lo parecía entonces), me entró el «canguelo».

Me invadió un medio interno que me bloqueó debido a la distancia entre mi cara y el suelo.

Para mí era como estar en el Kilimanjaro.

 

«Primo no puedo, pide ayuda»

 

Y mi primo, consiguió subir y fue corriendo a avisar a un policía que había cerca.

Y me rescató.

 

Salí en el periódico local. Y el policía me llevó a la cafetería que entonces tenían mis padres y claro, me hice famoso.

 

¿Lecciones aquí?

Pues mira, muchas personas se lanzan con su negocio online con ilusión y valentía y acaban bloqueados en mitad de la ladera del río sin saber muy bien qué hacer para mejorar las ventas de su negocio.

Y a veces está bien pedir ayuda.

Porque no podemos con todo. Bastante tienes con tu negocio.

 

A mí me pasó, y no me refiero a lo del río.

 

Y si quieres ayuda de alguien que ya ha pasado por donde estás tú y quieres mejorar las ventas de tu negocio, quizá te interese apuntarte a mi lista.

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