Fontanero sabe más de email marketing que famosa barbería (y que muchos negocios)

El sábado estuve en un merendero con mi amigo Abel.

 

Los ricos van en Yate a Ibiza y los pobres vamos a un merendero.

Es lo que hay.

 

El caso es que estuvimos hablando de email marketing.

 

¿Que a qué se dedica mi amigo?

Pues es como un fontanero de la calle. O sea, arregla e instala tuberías de la calzada.

Ya sabes, las que dan suministro a las viviendas.

 

Vamos, que no se dedica al email marketing.

 

¿Entonces?

 

Pues que mi amigo Abel, el fontanero de la calle que curra picando suelo y arreglando tuberías de unos cuanto kilos de peso, parece que sabe más de email marketing que algunos negocios.

 

Está inscrito en algunas listas.

Y hablando de los emails me enseña varios de una barbería bastante conocida en mi ciudad.

Y me dice:

 

«No los abro»

 

Y claro, mi curiosidad tiró de mi boca como si fuera un Husky siberiano tirando de un trineo.

 

Me dijo que no los abría mientras me enseñaba todos los emails acumulados que tenía sin abrir de esa barbería.

Y puso cara como diciendo «meh, no me llaman la atención. Me son indiferentes».

 

¿Hay algo peor para un negocio que causar indiferencia?

 

Me los enseñó y pude ver, sin abrir ninguno, que las líneas de asunto eran…pues como la gran mayoría.

Y todo muy de marca y tal. Ya sabes, «somos los mejores y tienes que dar gracias por seguirnos pero luego en el email te pregunto cómo estás para que parezca que me importas aunque no te conozca y pongo un código para que salga tu nombre y sea PeRsOnAliZaDo».

 

Bueno, le enseñé uno de los que escribí para uno de mis clientes. Era de un sector que más o menos le interesa.

Repito, solo le enseñé un email.

 

Lo leyó.

Entero.

Y me dijo:

«Está bien, es que parece que esté escrito para ti, no para 300 personas»

 

Vaya.

Pues qué cosas.

¿Preguntaba cómo estás?

¿Ponía ese código para que saliera el nombre?

Pues no, qué va.

 

Y aun así, parece más personalizado que el de la barbería.

La persona que lo lee siente que hay otra persona que le escribe.

Y conecta.

 

Y reduces las probabilidades de que los acumule sin abrir por indiferencia.

 

Y si tienes un negocio online y quieres que tus suscriptores reciban emails que lean y sientan otras emociones que no sea la de indiferencia y puedan conectar de manera real con tu negocio y quieran abrirlos, en mi newsletter puedes ver cómo.

 

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